miércoles, 10 de octubre de 2007

"El nombre de la bestia"



Sus amigos de entonces le definen como un hombre extremadamente amable y humilde, y le recuerdan como un joven amante de la juerga, que ya desde el principio hacía gala de una fuerza física increíble - en la fábrica levantaba él solo cilindros de acero de 100 kilos- y era capaz, a la vez, de tumbarse en la hierba a contemplar el afanoso desfile de las hormigas.
Publicado en La Vanguardia el 9/10/2007

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